Regulación Emocional

Inés Bárcenas Taland
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Hoy vamos a hablar de un tema que deberían enseñarnos desde que tenemos uso de razón. Igual que nos enseñan el abecedario deberían enseñarnos a leer y comprender nuestras emociones.

Una emoción es un estado psicológico que implica tres componentes distintos: una experiencia subjetiva, una reacción corporal y una respuesta conductual.

• Existen seis emociones básicas: sorpresa, asco, tristeza, ira, miedo y alegría.
• A medida que nuestro cerebro y nuestras relaciones van ganando en complejidad estas emociones se mezclan y aparecen las emociones complejas.

NO hay emociones buenas o malas: todas las emociones son necesarias. Podemos hablar de emociones agradables y desagradables.

Las emociones son mensajes que tenemos que descifrar acerca de la realidad que estamos viviendo: cada emoción expresa una vivencia emocional distinta.

Las emociones desagradables pueden ser muy difíciles de gestionar y tenemos que aprender a procesar ese tipo de emociones y no actuar de forma impulsiva desde la emoción: 

¡PORQUE NO SOMOS SOLO NUESTRAS EMOCIONES!

 

¿Qué es Regulación emocional?

Consiste en gestionar las propias emociones, es decir, ser capaces de comprender lo que sentimos para poder expresarlo de una forma ordenada, sin vomitarlo o taparlo y hacer algo para mitigar esa emoción desagradable.

Muchos problemas psicológicos e interpersonales vienen de la incapacidad de regular nuestras emociones desagradables.

¿Cómo No gestionar tus emociones?

  • Vomitarle las emociones al otro
  • Actuar de forma pasivo-agresiva
  • Evitar o reprimir las emociones
  • Regulación emocional a través de conductas tóxicas

 

Claves para regular nuestras emociones

La regulación emocional nos permite controlar los impulsos, canalizar las emociones desagradables y tolerar la frustración. Las personas que saben gestionar sus emociones tienen mejor calidad en sus relaciones sociales y mejor salud mental.

1. Reconoce lo que estás sintiendo: desarrolla la conciencia emocional identificando cómo se expresa en el cuerpo y qué conductas típicas sueles desarrollar al sentir eso.

2. Acéptala: no existen emociones buenas ni malas, además a menudo son irracionales, no las reprimas.

3. Responsabilízate: las emociones son una experiencia subjetiva ante algo que estamos viviendo, son nuestras y no de los demás. La forma adecuada de plantear el problema sería: ‘Lo que tú has hecho me ha hecho sentir abandonada’ y NO ‘Me has abandonado’.

4. Descífrala: una vez reconocida la emoción, darle nombre. De alguna manera, ya sea verbal o no verbal. (Me ha dado la neura, me ha dado la fiebre del abandono, me ha picado la inseguridad)

5. Haz algo con ella: no te quedes rumiando la emoción, trata de canalizarla y ponerla en perspectiva para no ver la situación solo a través de las lentes de la emoción que sientes: haz ejercicio, baila, pinta, escucha música, escribe lo que sientes, ordena tu cuarto, sal a pasear, etc, y si la emoción es muy intensa llama a alguien cercano para que te ayude, ¡pero no dejes que se te enquiste!

¡Recuerda que somos sentimientos y tenemos seres humanos!

 

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