Síndrome del Impostor

Inés Bárcenas Taland
Stressed overworked business woman working from home , feel eye strain fatigued from laptop computer. Tired freelancer suffer from headache pain, remote work concept

¿En qué consiste el Síndrome del Impostor?

Se caracteriza por experimentar un malestar emocional asociado al sentimiento de no ser merecedor de la posición que se ocupa a nivel laboral, académico o social. Las personas que lo sufren no se sienten merecedoras de sus logros y sufren un miedo persistente a ser descubiertos como un fraude. 

Quien convive con el Síndrome del Impostor percibe que las metas que ha alcanzado son el fruto de la suerte o de la casualidad. No es un síndrome recogido en el manual diagnóstico de las enfermedades mentales, pero forma parte de nuestro imaginario social y los psicólogos lo atendemos frecuentemente en consulta.

 

¿Cuáles son los síntomas del Síndrome del Impostor?

Todos dudamos sobre nuestra capacidad o valía en ciertos momentos de la vida, pero las personas que padecen este síndrome experimentan una sensación prolongada de insatisfacción o de agotamiento, ya que se sienten obligadas a cumplir con expectativas laborales o sociales.

Cuando hablamos del Síndrome del Impostor hacemos alusión a problemas de autoestima, autoexigencia, exceso de responsabilidad y perfeccionismo que hacen que la persona necesite demostrar continuamente su valía y no se sienta merecedora del éxito. 

Lo que se va delineando es una sensación fatigante de casi nunca estar a la altura de las supuestas exigencias o expectativas de los demás, o sociales. La propia exigencia impide a la persona disfrutar de sus logros, ya que piensa que algún día todo eso desaparecerá o se descubrirá que es un fraude.

• Más prevalente en el trabajo: 

Según un artículo publicado en el International Journal of Behavioral Science, más del 70% de las personas se ven afectadas por pensamientos de creerse impostores en el lugar de trabajo en algún momento de sus vidas. 

• Más prevalente en mujeres: Lo padecen muchas famosas, entre las que se encuentran Natalie Portman, Meryl Streep, Margot Robbie, Emma Watson, Penélope Cruz y Michelle Obama.

En efecto, Marianella Abarzúa, de la Universidad de Chile, asegura en su artículo que los hombres tienden a atribuirse a sí mismos y a su propio esfuerzo los logros, mientras que las mujeres, lamentablemente, y enmarcadas en una sociedad patriarcal, tendemos a atribuirlos a elementos externos.

El término “Síndrome del Impostor” fue acuñado por dos psicólogas clínicas en 1978, Pauline Clance y Suzanne Imes, después de llevar años trabajando con mujeres que llevaban historial de gran éxito académico y laboral que, paradójicamente, no se describían a sí mismas como exitosas y vivían constantemente con una sensación de falsedad.

 

 

 

El supuesto lado positivo del síndrome del  impostor: hay gente que le ve un lado positivo a creer que no eres digno de tus logros, y que alguien en algún momento desenmascarará tu farsa. 

Vivir con esta presión hace que las personas que lo sufren trabajen más duro, sean más responsables y cuiden más sus relaciones laborales. La realidad es que esta hiperexigencia e hiperdedicación puede acarrear graves problemas de salud, como depresión, ansiedad o burnout.

 

Cómo lidiar con el síndrome del impostor:

 
  • Identifica tu juez interno: observa cuando te hablas desde la hiperexigencia, no dejes que tome las riendas.
  • Aprende a poner límites y a priorizar: habla de tus necesidades, a decir que no y pon lo importante por delante.
  • Céntrate en el ser y no en el hacer: aprende a verte por lo que eres y a no identificarte tanto con lo que haces.
  • Cultiva la gratitud: recuerda todo lo que ha salido bien, lo que es inamovible en tu vida y lo que has conseguido gracias a tu esfuerzo, por pequeño que sea.
  • Permítete fallar y ser aprendiz: ser suficiente y estar en proceso. 

No te tomes tan en serio, o como enuncia Sergio del Molino en este artículo para El País: ‘Ser el impostor, el mejor remedio contra el síndrome del impostor’ 

Como diría mi amiga Sara, que es una persona que se cuela en los festivales caminando para atrás: «hay que tener un poco de picaresca en esta vida».

 

Quizás también te interese leer sobre trastornos psicológicos