La estimulación magnética transcraneal (EMT) ha surgido en los últimos años como una nueva alternativa de tratamiento para diferentes enfermedades, incluyendo la dependencia a la nicotina. Sin duda alguna se trata de una adicción difícil de superar y con altas tasas de recaída y con una elevada comorbilidad asociada, lo que hace que resulte tan importante encontrar tratamientos que resulten eficaces y que realmente ayuden a dejar de fumar.

¿En qué consiste la estimulación magnética transcraneal?

La EMT es una técnica de neuromodulación no invasiva que utiliza campos magnéticos focalizados y de alta potencia para potenciar o inhibir determinados circuitos neuronales. Durante el tratamiento con EMT se coloca una bobina magnética sobre el cuero cabelludo, junto a la región del cerebro que queremos estimular. Esta bobina genera pulsos electromagnéticos de forma repetida, que a su vez inducen corrientes eléctricas en el tejido cerebral. 

¿Qué implica a nivel cerebral dependencia a la nicotina?

La dependencia a la nicotina implica una compleja red de circuitos neuronales, incluyendo áreas cerebrales asociadas, entre otros, al sistema de recompensa, de la memoria y el control de los impulsos. En la adicción, la capacidad para controlar los impulsos (como el deseo de consumo) suele estar muy afectada. De este modo, aunque sé que sería mejor no consumir y que el consumo tendrá consecuencias negativas, no soy capaz de frenar el impulso. La EMT actúa sobre regiones específicas del cerebro implicadas en la adicción, como la corteza prefrontal dorsolateral, que juega un papel crucial en la toma de decisiones y en la capacidad de autocontrol. 

Asimismo, mediante la modulación de la actividad de la corteza prefrontal, la estimulación magnética puede reducir el deseo de consumo (craving) por la nicotina y aumentar nuestra capacidad para resistir la tentación de fumar. 

Resumidamente, la estimulación magnética transcraneal actúa tanto reduciendo el deseo de consumo como aumentando nuestra capacidad para frenar el impulso de fumar.

Eficacia de la EMT en el tratamiento de la dependencia a la nicotina

Varios estudios científicos han evaluado la eficacia de la EMT en el tratamiento de la adicción a la nicotina, con resultados satisfactorios. Aunque no todos los pacientes se han beneficiado del tratamiento, la mayoría experimentan una importante mejoría en la capacidad para dejar de fumar.  

El protocolo más utilizado para tratar el tabaquismo administra 2 sesiones diarias durante 5 días (separadas 50 minutos) y posteriormente 2 sesiones semanales (aplicadas el mismo día y separadas 50 minutos) durante 11 semanas más. 

Es importante destacar que la efectividad de la EMT puede variar según la duración del tratamiento, la frecuencia de las sesiones y la intensidad de los pulsos magnéticos. Además, la combinación de EMT con otras alternativas de tratamiento, como la terapia cognitivo-conductual o el tratamiento farmacológico, puede aumentar significativamente la probabilidad de éxito.

¿Qué ventajas ofrece la EMT?

Además de ser un tratamiento efectivo para dejar de fumar, la estimulación magnética ofrece numerosas ventajas sobre los tratamientos tradicionales para la adicción a la nicotina. Al ser un procedimiento no invasivo, los efectos secundarios son leves y transitorios, lo que hace que sea una opción segura para la mayoría de los pacientes. Evitamos, además, todos los efectos secundarios habituales de la medicación (mareo, sedación, molestias digestivas, etc.). Además, la EMT no requiere de sedación ni hospitalización, hecho que permite a los pacientes retomar su actividad cotidiana tan pronto como terminan cada sesión.

Si te resulta complicado dejar de fumar, la Estimulación Magnética Transcraneal puede convertirse en un importante aliado en tu lucha contra el tabaco. Pide cita con nosotros y déjate ayudar. 

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