EMT, Terapia de Adicciones

Estimulación Magnética Transcraneal, EMT

Estimulación Magnética Transcraneal, EMT

La EMT es un procedimiento innovador y efectivo para tratar diversos problemas psiquiátricos, con excelentes resultados y muy bien tolerada

La EMT es un procedimiento innovador y efectivo para tratar diversos problemas psiquiátricos, con excelentes resultados y muy bien tolerada

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Estimulación Magnética Transcraneal, EMT

La EMT es un procedimiento innovador y efectivo para tratar diversos problemas psiquiátricos, con excelentes resultados y muy bien tolerada

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¿Qué es la EMT?

La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) es un innovador procedimiento de neuromodulación no invasiva, seguro y altamente efectivo. Consiste en la administración de pulsos magnéticos sobre la corteza cerebral para modular la actividad de circuitos neuronales implicados en diferentes enfermedades psiquiátricas.

A día de hoy, la EMT cuenta con la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y la Food and Drug Administration (FDA) en EEUU para el tratamiento de:

La EMT ha demostrado ser efectiva en un elevado porcentaje de pacientes cuyos síntomas no han respondido al tratamiento farmacológico o que no han tolerado los efectos secundarios de la medicación.

Numerosos estudios han demostrado la efectividad de la EMT en el tratamiento de muchas otras enfermedades (fibromialgia, dolor neuropático, Enfermedad de Parkinson, Esclerosis Múltiple, síntomas negativos de la Esquizofrenia, etc.). Así pues, se espera que en los próximos años se amplíe la aprobación por parte de la EMA y la FDA para muchas otras patologías.

La administración de la EMT no precisa de sedación, anestesia o cirugía. No debe confundirse con la Terapia Electroconvulsiva (lo que algunos conoce como electroshock) o con la estimulación cerebral profunda basada en la implantación quirúrgica de dispositivos eléctricos estimuladores.

Unidad de EMT en Clínica Velázquez

La Unidad de Estimulación Magnética Transcraneal de Consulta Velázquez está dirigida por el Dr. Jaime Adán, psiquiatra formado en esta técnica en la prestigiosa Universidad de Duke (EEUU) y miembro de la Clinical TMS Society.

Preguntas frecuentes sobre la EMT

La EMT, conocida también como Estimulación Magnética Transcraneal Repetitiva (EMTr), consiste en la modulación de la actividad de circuitos neuronales mediante la aplicación de pulsos electromagnéticos sobre la corteza cerebral.

El diagnóstico, la indicación del tratamiento y la primera sesión se llevarán a cabo por un médico especialista. El resto de las sesiones las realizará un miembro del equipo debidamente cualificado bajo la supervisión del especialista responsable.

Los candidatos a la EMT son pacientes adultos diagnosticados de Depresión, Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y Ansiedad asociada a Depresión que no han respondido al tratamiento habitual, que incluye:

– Medicación antidepresiva (ya sea por falta de efectividad o porque no han tolerado los efectos secundarios)
– Psicoterapia

También está indicada en aquellos pacientes que por cualquier motivo prefieran no tomar medicación antidepresiva. En muchos casos, se utilizará la EMT en combinación con tratamiento farmacológico.

Por otra parte, la EMT también está indicada en personas que sufren de alguna adicción. Ha demostrado especial efectividad a la hora de reducir el deseo de consumo (craving) de psicoestimulantes y la hora de reducir el riesgo de abandonar el tratamiento. En general, se recomienda utilizar la EMT como un complemento de la terapia psicológica (preferiblemente grupal) y no como tratamiento único.

En determinadas ocasiones, la EMT podrá utilizarse para tratar otras patologías que no hayan respondido a los tratamientos convencionales (indicación off-label). En estos casos, las recomendaciones de tratamiento se basarán en las diferentes guías clínicas y publicaciones científicas que hayan demostrado la efectividad y seguridad de los protocolos específicos.

La EMT deberá ser siempre prescrita por un médico. La indicación se basará en la historia clínica (antecedentes personales y familiares, exploración clínica, duración del cuadro, respuesta a tratamientos previos) y en las preferencias del paciente.

Cada sesión de EMT tendrá una duración aproximada de 20 minutos. La mayoría de protocolos recomiendan una sesión diaria, 5 días por semana (de lunes a viernes) durante un total de 4-6 semanas.

Sin embargo, a día de hoy, es posible recurrir a protocolos acelerados en base a los cuales se administra más de una sesión al día, lo que permite acortar el tiempo total de tratamiento.

Durante la aplicación de la terapia EMT, el paciente permanecerá cómodamente recostado en una butaca. Por motivos de seguridad, deberá desprenderse de todo objeto susceptible de verse afectado por la estimulación electromagnética (especialmente la joyería metálica).

Durante la primera sesión, se realizarán una serie de medidas para identificar la dosis necesaria y localizar el punto exacto en el que deberá aplicarse la estimulación. Por este motivo, la primera sesión suele ser un poco más larga.

Periódicamente, se revisarán algunas de estas medidas, ya que pueden variar en función de los cambios de medicación y de otras variables, como el sueño y consumo de cafeína.

En cada sesión se colocará la bobina de tratamiento sobre un área específica del cuero cabelludo. En el momento de administrar los pulsos de estimulación magnética se escuchará un ruido similar a un chasquido y percibirá una leve sensación en la zona de la cabeza sobre la que se aplica el tratamiento.

Sobre los efectos secundarios de la EMT, cabe destacar que se trata de un procedimiento médico extraordinariamente seguro. En algunas ocasiones puede provocar un leve dolor de cabeza o una tenue sensación de náuseas, pero el paciente es capaz de retomar sus actividades habituales de forma inmediata.

Otros efectos secundarios son extremadamente infrecuentes. En cualquier caso, le recomendamos que nos comente cualquier molestia que experimente a raíz del tratamiento. A diferencia de la medicación antidepresiva, no provoca cambios en el peso, no provoca efectos secundarios sexuales, sedación o sequedad de boca.

EMT, Terapia de Adicciones

La EMT está contraindicada en pacientes que tienen algún fragmento de metal o implante metálico intracraneal y en personas con algún dispositivo médico electrónico implantado (marcapasos, etc.).

Las contraindicaciones de la EMT incluyen los tatuajes faciales realizados con tinta metálica o sensible al campo electromagnético. La EMT deberá aplicarse con especial precaución en pacientes con antecedentes de epilepsia.

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Terapia Familiar y de Pareja

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La familia es el núcleo social más importante, donde nacemos y desarrollamos nuestra identidad. La familia se comporta como un ‘ser vivo’ que pasa por diferentes fases

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Nuestro bienestar psicológico y nuestra salud mental dependen de múltiples factores. Tanto los aspectos neurobiológicos como los relacionales son fundamentales a este respecto, en la medida en la que ambos interactúan desde el mismo nacimiento para conformar la psicología de la persona. Los dos elementos son esenciales, por lo que es imprescindible que ambos sean tenidos en cuenta a la hora de abordar el sufrimiento humano, tanto en sus formas más leves como en sus extremos más graves, cuando constituyen ya un verdadero problema de salud mental.

La red de relaciones humanas en la que las personas crecemos y nos desarrollamos es enorme. Las relaciones familiares, si bien no son las únicas, sí son de las más importantes, sobre todo en la primera infancia y en la adolescencia. En la especie humana las crías dependen de sus cuidadores durante años; nacemos muy vulnerables y para sobrevivir dependemos de los cuidados de nuestros padres a lo largo de un largo periodo de crianza. Cuando hablamos de cuidados nos referimos, por supuesto, a defender a nuestros hijos de los peligros, a alimentarles, a proveerles de un hogar seguro; pero también a ofrecerles tanto el afecto y la contención emocional que necesitan, como la estructura y los límites que les permitan vivir en sociedad. Las experiencias que vivimos durante la infancia y la adolescencia en general, y en particular en nuestra familia, constituyen los cimientos de nuestra psique y resuenan de algún modo a lo largo de nuestra vida en nuestros afectos y en cómo vemos el mundo, en cómo nos relacionamos y en cómo nos emparejamos.

Como decíamos antes, las relaciones con la familia de origen –nuestros padres, hermanos, abuelos, tíos, etc.- son muy importantes pero no son las únicas. Las relaciones de pareja también son un determinante fundamental de nuestra salud mental, fuente de afectos positivos y estabilidad, pero también de malestar y sufrimiento. Las personas nos emparejamos, tenemos hijos, formamos nuevas familias; pero también nos separamos y, en muchas ocasiones, creamos nuevas familias. Es evidente que en las últimas décadas las familias han cambiado, dando lugar a una gran diversidad de modelos familiares, tanto hetero como homosexuales: familia tradicional, familia monoparental, familias reconstituidas, parejas sin hijos, etc. Pues bien, en todos los casos es habitual hoy en día que las parejas pasen por momentos de duda, de desencuentro, de insatisfacción, llegando incluso a la separación, y en muchas ocasiones a la reconciliación. Estos hitos por los que pasan las parejas son auténticas crisis con grandes implicaciones tanto para los miembros de la pareja como para los hijos, si los hubiera.

La terapia familiar y la terapia de pareja hacen dos aportaciones fundamentales. Por un lado, trata de ayudar a las familias y parejas en crisis, conceptualizando sus problemas y poniendo en marcha herramientas para el cambio. Por otro lado, también representan un modelo psicoterapéutico que permite complementar la psicoterapia individual de un individuo sintomático. En este sentido, en muchas ocasiones una persona experimenta una determinada sintomatología o malestar – tristeza, problemas alimentarios, consumo de tóxicos, etc. -, y la terapia de familia o de pareja puede ser un complemento para un tratamiento individual, sin perjuicio de que pueda también representar un abordaje terapéutico en sí mismo para dichos problemas.

Es muy importante hacer una buena valoración de cada caso para decidir si está indicada la terapia de familia o de pareja. Si se decidiera iniciar una terapia familiar o de pareja las posibilidades son varias. En adultos puede combinarse un trabajo individual con un trabajo con la familia al completo o con la pareja. En el caso de los niños es útil trabajar con los padres, teniendo también sesiones con los niños. En adolescentes o adultos jóvenes es frecuente intercalar citas individuales con el chico con citas para sus padres e incluso con citas para el adolescente con sus padres. También se puede agregar al trabajo individual citas con la familia al completo o sólo con los hijos. Estos son sólo algunos ejemplos de las posibilidades que se pueden abarcar desde este tipo de terapia. Como vemos, este modelo permite citar a aquellas personas o subsistemas de la familia (padres o hermanos) que consideremos que, bien participan de alguna manera en el problema de la persona, bien pueden contribuir a su solución.

Las sesiones individuales que convocan a un solo miembro de la familia suelen realizarse con frecuencia semanal o quincenal. Las sesiones con alguno de los subsistemas (padres o hermanos) y las que implican a toda la familia suelen espaciarse un poco más, desde las 2 o 3 semanas hasta el mes o los varios meses. Las sesiones de pareja también suelen llevarse a cabo con frecuencia quincenal. En todo caso, la frecuencia variará en función de cada caso y cada momento.

En este modelo el trabajo la intervención suele hacerse en equipo, lo cual supone la implicación de más de un terapeuta. Esto se hace así pera tener un mayor control de la situación terapéutica, dado que en muchas ocasiones son varios los miembros de la familia implicados, en ocasiones con graves problemas de salud mental. Se trata siempre de estar a la altura del problema que la familia trae a consulta, utilizando para ello todo el arsenal posible. De esta manera, lo más habitual es que haya dos terapeutas participando en la terapia. Por ejemplo, uno de ellos podría atender de forma individual a un miembro de la familia, para luego juntarse con un compañero para abordar en co-terapia a la familia al completo. Por supuesto, todos los profesionales implicados en el caso trabajan siempre en estrecha coordinación. En todo caso, está establecido que al abordar a una familia al completo debe participar más de un terapeuta.

La terapia de familia y de pareja es una potente herramienta para abordar el sufrimiento psicológico. Puede contribuir a mejor las relaciones familiares y a ayudar a familias y parejas en situación de crisis, pero también a generar cambio y mejoría en personas que padecen trastornos mentales. La terapia de familia resulta especialmente útil cuando nos encontramos ante un niño, adolescente o adulto joven que sufre, con algún malestar o trastorno mental ,leve o grave. Podemos entender fácilmente que la implicación de la familia es decisiva a la hora de ayudar a los más jóvenes.

Por último, es imprescindible recordar que el trabajo terapéutico siempre se hará respetando la autonomía y las demandas de las personas y, por supuesto, en condiciones de máxima confidencialidad, tal y como lo establecen las regulaciones deontológicas y nuestra ética profesional.

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Adicciones

Terapia de Adicciones

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El tratamiento de las adicciones debe ser entendido como un proceso de transformación personal

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La adicción es una enfermedad que afecta a nuestras emociones, a nuestro pensamiento y a nuestra conducta. Esta enfermedad nos lleva a consumir una y otra vez a pesar de los problemas que nos ocasiona el consumo, aunque preferiríamos no consumir o consumir menos.

Es importante comprender que no es necesario consumir todos los días ni consumir grandes cantidades para desarrollar una relación problemática con una sustancia. Muchas personas consumen esporádicamente, pero no pueden evitar consumir a pesar de que las consecuencias negativas que este consumo les ocasiona.

Así, el consumo repetido nos lleva a descuidar otras áreas de nuestra vida, como pueden ser familia, el trabajo, los estudios o los amigos, lo que finalmente ocasiona un importante en malestar en quien consume y en las personas que le rodean.

El tratamiento de las adicciones debe ser entendido como un proceso de transformación personal que ayude a:

  • Mantener un estilo de vida sano y activo.
  • Manejar mejor las emociones (en lugar de anestesiarlas mediante el consumo).
  • Mejorar su forma de hacer frentes a los problemas.
  • Mejorar la capacidad para relacionarse con otras personas.
  • Desarrollar un proyecto vital.

Así pues, la psicoterapia (preferiblemente grupal) se considera como la piedra angular en el tratamiento de las adicciones. Otras estrategias que pueden ser de ayuda en el tratamiento son la medicación y otras alternativas más novedosas como la Estimulación Magnética Transcraneal.

En Consulta Velázquez contamos con una amplia experiencia a la hora de guiar a nuestros pacientes en el camino hacia la abstinencia. Permítenos acompañarte.


Hospitalización Domiciliaria

Hospitalización Domiciliaria

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Ofrecemos al paciente y a sus familiares un apoyo intensivo en su propio domicilio, con visitas diarias por parte de nuestro Equipo de Atención Domiciliaria

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A veces los problemas psiquiátricos pueden ser de tal gravedad que sean difícil abordarlos en el entrono habitual del paciente. En estos casos puede ser conveniente un ingreso para garantizar los cuidados necesarios, incluyendo la toma de medicación y la reducción de riesgos que hacen necesario un ingreso, podemos ofrecer al paciente y a sus familiares un apoyo intensivo en su propio domicilio, con visitas diarias por parte de nuestro Equipo de Atención Domiciliaria.

Las intervenciones pueden incluir:

  • Toma de medicación.
  • Ajuste diario de la dosis de medicación y control de efectos secundarios.
  • Pautas de actuación para familiares y acompañantes.
  • Solicitud de analíticas y otras pruebas médicas.
  • Intervención psicológica en crisis.

Entre los candidatos a este programa se incluyen:

  • Personas que han sido recientemente dadas de alta de un ingreso psiquiátrico.
  • Personas mayores con trastornos de conducta provocados por un deterioro cognitivo.
  • Personas con patología psiquiátrica aguda, severa y limitante que no requieran un ingreso.

Los candidatos a este programa deberán contar con un buen apoyo social o familiar, de tal forma que pueda contar con una adecuada supervisión por parte de su entorno.

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