Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH)

Sandra Millán Martínez | Neuropsicóloga Infantil

Puede que en el colegio te estén hablando de la posibilidad de que alguien de tu entorno cercano padezca este trastorno. Si necesitas más información sobre este trastorno y estás en busca de expertos que puedan ayudarte, estás en el lugar correcto.

El Trastorno por Déficit de Atención (con o sin Hiperactividad) es la alteración neuropsiquiátrica más frecuente en la infancia (aunque en ocasiones se prolonga a lo largo de la vida adulta). Se trata de un trastorno capaz de interferir con el desarrollo personal, emocional, académico, familiar y social del niño. Vamos a explicarte un poco mejor en qué consiste.

Según el Manual Diagnóstico y estadístico de trastornos mentales, DSM-V, el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad se define en base a los siguientes criterios:

A. Patrón persistente de inatención y/o hiperactividad- impulsividad que interfiere con el funcionamiento o el desarrollo, que se caracteriza por (1) y/o (2):


1. Inatención: Seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido durante al menos 6 meses en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/ laborales: 

NOTA: Los síntomas no son sólo una manifestación del comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracaso en la compresión de tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (17 y más años de edad), se requiere un mínimo de cinco síntomas.

 
a. Con frecuencia falla en prestar la debida atención a detalles o por descuido se comenten errores en las tareas escolares, en el trabajo o durante otras actividades.
b. Con frecuencia tienen dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas.
c. Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente.
d. Con frecuencia no sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares, los quehaceres o los deberes laborales.
e. Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
f. Con frecuencia evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
g. Con frecuencia pierde cosas necesarias para tareas o actividades.
h. Con frecuencia se distrae con facilidad por estímulos externos.
i. Con frecuencia olvida las actividades cotidianas.

 

2. Hiperactividad e impulsividad: Seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido durante al menos 6 meses en un grado que no concuerda con el nivel del desarrollo y que afecta directamente a las actividades sociales y académicas/laborales:

 

NOTA: Los síntomas no son sólo una manifestación del comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracaso para comprender tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (a partir de 17 años de edad), se requiere un mínimo de cinco síntomas.

 

     a. Con frecuencia juguetea con o golpea las manos o los pies o se retuerce en el asiento.
     b. Con frecuencias se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado.
     c. Con frecuencia corretea o trapa en situaciones en las que no resulta apropiado.
     d. Con frecuencia es incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente en actividades recreativas.
     e. Con frecuencia está “ocupado”, actuando como si “lo impulsara un motor”.
     f. Con frecuencia habla excesivamente.
     g. Con frecuencia responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta.
     h. Con frecuencia les es difícil espera su turno.
      i. Con frecuencia interrumpe o se inmiscuye con otros.

B. Algunos síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivo estaban presentes antes de los 12 años.
C. Varios síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos están presentes en dos o más contextos.
D. Existen pruebas claras de que los síntomas interfieren con el funcionamiento social, académico o laborar, o reducen a calidad de los mismos.
E. Los síntomas no se producen exclusivamente durante el curso de la esquizofrenia o de otros trastornos psicóticos y no se explican mejor por otro trastorno mental.

Existen diferentes formas en las que este trastorno puede aparecer:

  • Presentación combinada: Si se cumplen el Criterio A1 (inatención) y el Criterio A2 (hiperactividad- impulsividad) durante los últimos 6 meses.
  • Presentación predominante con falta de atención: Si se cumple Criterio A1 (inatención) pero no se cumple Criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) durante los últimos 6 meses.
  • Presentación predominante hiperactiva/impulsiva: Si se cumple el Criterio A2 (hiperactividad- impulsividad) y no se cumple el Criterio A1 (inatención) durante los últimos 6 meses.

 

En resumen, este trastorno se centra en la dificultad del sujeto para mantenerse centrado en las diferentes tareas o actividades de su vida cotidiana, en una excesiva agitación motora y/o en una marcada dificultad para controlar sus impulsos.

 

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Preguntas frecuentes

Puede que todavía tengas algunas preguntas. A continuación respondemos a las preguntas más frecuentes en relación al TDAH.

 

¿Qué mi hijo/a muestre despistes, olvide cosas o esté inquieto quiere decir que puede tener TDAH?

Cuando vemos que los niños que están distraídos, dispersos, les cuesta concentrarse o se les olvidan las cosas podemos sospechar un posible TDAH. Sin embargo, no siempre cumplirá todos los criterios para recibir este diagnóstico. Por ejemplo, esas características engloban a muchas personas que tienen dificultades puntuales y/o están pasando por una situación familiar o personal difícil. Cuando tenemos muchas preocupaciones nos cuesta prestar atención a lo que sucede a nuestro alrededor.

 

¿Tan necesario es el diagnóstico? ¿Es imprescindible realizar una evaluación neuropsicológica?

La infancia es un periodo de especial vulnerabilidad y es importante detectar cualquier alteración capaz de interferir en el desarrollo de los más pequeños. Cuando nuestras conductas interfieren en su desarrollo personal (ya sea a nivel social, emocional, personal o académico/profesional), es importante realizar una evaluación neuropsicológica completa para identificar cualquier patología e intervenir de forma precoz para prevenir las consecuencias negativas y el deterioro funcional.

 

“Se comporta igual que su padre/madre/abuelos…” ¿Es hereditario?

Multitud de estudios científicos han demostrado que la contribución genética al TDAH es mucho mayor que la derivada de otros factores. En consecuencia, es normal que muchas familias observen semejanzas en las conductas de sus hijos a las de algún progenitor o familiar cercano. En cualquier caso, la transmisión hereditaria de este trastorno no es tan sencilla. El hecho de tener un progenitor diagnosticado de TDAH (o incluso a los dos) no significa que sus hijos vayan a padecer este trastorno.

 

¿Es siempre necesaria la medicación para tratar el TDAH?
En absoluto. Tras una valoración completa se podrá recomendar o no la medicación. Por supuesto, la preferencia de los padres siempre debe ser tenida en cuenta a la hora de realizar cualquier recomendación. Si bien la medicación ayuda a mejorar la atención y concentración del niño, así como a reducir la inquietud y la impulsividad, hay otras alternativas terapéuticas de gran valor. Estas incluyen técnicas de estudio, técnicas de modificación de conducta y la modificación de factores ambientales (entornos académicos adaptados, etc.).

 

¿Mi hijo va a necesitar ayuda educativa en su centro escolar?
Es posible que desde el centro educativo se hagan una serie de recomendaciones y que se modifiquen algunos aspectos del entorno del niño. Generalmente, son adaptaciones menores, ya que la materia que va a trabajar será la misma que para el resto de sus compañeros, pero se podrá adaptar el formato de examen o de planificación de cuaderno o tareas. El trabajo coordinado colegio-padres-terapeutas será fundamental para lograr los mejores resultados posibles.

Todos sabemos y vemos cada día cómo estos niños desbordan energía, son creativos, intuitivos, muestran ingenio y entusiasmo. Es nuestra responsabilidad como profesionales clínicos o educadores ayudarles a lo largo de su desarrollo, fomentar sus capacidades y ayudarles a desarrollar su máximo potencial. Desde la neuropsicología podemos ayudar y orientar tanto a los niños como a sus padres y profesores.